III
LEVANTNDO LAS MANOS
Entonces vino Amalec y peleó con Israel en Refidin…
E hizo Josué conforme le dijo Moisés, peleando contra Amalec; y Moisés y Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado.
Y sucedía que cuando Moisés alzaba las manos, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba sus manos prevalecía Amalec.
(Éxodo 17:8-11)
En esta ocasión voy a contarte una anécdota de mi vida con relación al deporte que me gusta mucho… el voleibol.
Comparando con lo que Dios me mostró, hoy comprendo cuan importante es permanecer firme en la batalla, y no distraernos con las cosas que Satanás nos muestra para que nos perturbemos y nos distraigamos de lo que Dios nos mandó a hacer.
En mi último año escolar me cambié de colegio, algo que para mi era muy imposible ya que no contaba con los recursos para poder entrar ahí, las mensualidades eran muy caras. Yo en especial le había pedido al Señor que me dejara entrar aunque sea por ese año, mi alegría fue saber luego que las posibilidades fueron muchas que al final logré entrar, todo gracias al Señor.
Al ingresar me enteré estaba participando de una jornada estudiantil que se llamaba: “Olimpiadas de los Colegios Evangélicos BODAS DE PLATA”, eso era a nivel departamental y vi que muchos estudiantes estaban participando; pues si todos participaban por que yo no, fue entonces que me quedé con esa idea en la cabeza de estar allí como sea. Ya me habían dicho que yo ya no podía participar de las Olimpiadas de ese año por que los cupos estaban ya llenos, además que ya habían mandado la lista de los participantes que integrarían los equipos. Pero de alguna manera el director del colegio me había dicho que buscaría un campo para que sea partícipe también con los demás chicos, logrando al fin la posibilidad de participar de los juegos olímpicos. No podía creerlo cuando me dijo que ya me estaban habilitando para poder jugar, fue increíble que las cosas sucediesen así de una manera extraordinaria, pero gracias a Dios todo se hizo posible y logré entrar a las Olimpiadas.
El Señor me había dicho que cuando yo entre a aquel colegio (Colegio Sinaí), me iba a posibilitar todas las cosas como parte del pacto que hice con él, a causa de esto. Y entré a las Olimpiadas y al colegio costoso todo gracias a Dios.
Esto fue lo que Dios empezó a hacer con migo y a enseñarme, ponte cómodo:
Dios me había dicho al principio antes de entrar al colegio, que yo no iba a entrar como el mejor alumno, ni como el presidente de la promoción ni como nada, nada que ver con lo que yo había sido en mi anterior colegio. A mi me gustaba ser una persona muy reconocida, lo cual logré mientras estaba en el anterior colegio. El Señor me dijo:”Eso que eras fue allá, hoy serás el Sacerdote del SINAI”, que era mi nuevo colegio. La verdad me sentía como un extraño por que me costó un montón relacionarme con los demás chicos del colegio, y además que casi nadie me tomaba en cuenta por ser un nuevo, como pasa con muchos. Pero Dios no había llamado a eso, sino que era algo más importante, algo que quizá no se nota, que pueda estar por debajo pero por encima de todos, yo era el Sacerdote de Dios y lo que tenía que hacer solamente era implantar el reino de Dios.
Luego de muchos días de entrenamiento en el colegio, llegó el día de la inauguración de las Olimpiadas, donde se juntaron muchos alumnos de muchos colegios de la ciudad, en el estadio de la ciudad por que éramos demasiados (18 colegios de Santa Cruz de la Sierra), entre ellos mi colegio que participaba en la serie “B”, de los colegios. En mi mente pasaba la idea loca: “De entre todos los colegios…somos los mejores”, aunque sea mentira lo creí así, como me había dicho el Señor: “conforme tú estés y pidas al Señor, así estará tu colegio y tú equipo sobretodo” (MI equipo era el de Voleibol). Antes de empezar todo le había pedido al Señor que nos conceda la victoria, y él me dijo: “tu eres el que está jugando, lucha y te daré la victoria. Las disciplinas que estaban participando eran seis (Fútsal, Fútbol, básquet, voleibol, natación y atletismo). Aquel día de la inauguración yo veía a mis compañeros tan alegres en aquel estadio, que cuando daban gritos parecía uno de esos colegios que son difíciles de vencer, y de esa forma lo veíamos todos.
Luego de dos días comenzaron las eliminatorias y ya nos tocaba jugar el primer partido, en especial ese día me sentía muy nervioso por lo que podría pasar, en mi mente venían recuerdos de lo que me había dicho el Señor, “Daré la victoria a tu equipo y a tu colegio conforme a tu corazón esté listo a recibirla, si no cambias”. Recuerdo que yo hacía todo lo posible para no sentirme mal por que sino según mi opinión, iba a perder todo; era como un presentimiento. Aquel día le pedí al Señor que les diera aliento y muchas fuerzas a los chicos para jugar aquel partido y sobretodo ganar. Me emocioné bastante con el día del inicio de los juegos hasta que llegó. A la hora de jugar miré al otro equipo y dije: - huuuuuuh esos chico si que se ven bien entrenados e invencibles-, sentí temor y asentí (parecía uno de los israelitas frente a Goliat), pero como siempre a todo Goliat hay David que se le enfrente, y eso no nos desanimó, teníamos en mente solo ganar. Cuando empezó el partido ellos nos ganaron llevando la delantera en un número muy alto de puntos, vi la situación muy grave en ese momento, fue un partido muy peleado recuerdo, pero el Señor movió las cosas en un instante, que de un de repente las cosas cambiaron y los puntajes altos los comenzamos a llevar nosotros ganándoles a ellos el primer set, y luego como si nada le ganamos también el segundo set, hicimos de ese partido un partido corto y elegante. Noté que esa era la victoria del Señor quería para nosotros, se lo agradecí mucho ese día pero eso no era todo quedaban muchos partidos por delante.
Dos días después nos enfrentamos al colegio Emmanuel en nuestro segundo partido por las eliminatorias de aquello dependía que lleguemos a octavos de finales, y yo seguía firme creyendo que íbamos a ser los campeones , esa idea no se me quitaba de la cabeza. Nos enfrentamos con otro colegio que tenía apariencia de temibles, pero eso no me interesaba, sabía que íbamos a ganar aquél partido de cualquier manera, además que iba a ser dedicado para el Señor, sin duda ganaríamos. Como dije comenzamos ganando el primer set y luego como si nada le ganamos el segundo haciéndolo el partido más rápido de nuestras olimpiadas, a la verdad ellos habían estado poco preparados y no sabían como defenderse en esa situación tan trágica. Me sentí tan contento por que sentí que podía ver la mano de Dios obrando aún en algo tan pequeño que era tan importante para mí. Como sacerdote de Dios en ese lugar sabía que ganaríamos todos los partidos hasta el final, sabía que estaba con las manos levantadas y Amalec no podía prevalecer.
Llegamos a la siguiente semana y nos tocaba jugar con el colegio Gloria, ya estábamos en los octavos de finales y de aquel partido dependía que continuemos jugando los demás partidos, por lo cual sería un partido muy peleado, pero en mí aún continuaba la decisión de ganar. Justo aquél día me sentía muy nervioso, sentí pequeño de perder, pero imaginé que no iba a ser así, nos fuimos todos al camerino y nos alistamos para jugar y empezamos a calentar ahí dentro con todos mis compañeros. Entonces entró el entrenador para hablar con nosotros y nos dijo:- Chico hemos ganado ya dos partidos, éste es uno más, empiecen a calentar y no me vengan con miedos- mientras nos hablaba nos hizo formar un circulo alrededor de él, cuando entonces oí que dijo que íbamos a orar al Señor para que todo salga bien, giró su cabeza hacia mí y dijo - vamos Rember pídele al Señor por nosotros - ¿queee hay tantos y me pide orar a mí? – fue lo que pensé en ese momento, además sentía que me ardía la cara de vergüenza no supe por que. Mis compañeros apoyaron al profe a que yo sea el intercesor en este caso – vamos Rember el Señor te va a oír más que a nosotros – me causó tanta gracia que dijeran eso, pero fue lo que me alentó a seguir, y yo con las ganas que tenía de ganar oré como para que Dios sepa que quería ganar, le pedí al Señor que nos concediera la victoria, y la proclamé creyendo que íbamos a ganar.
Entonces ya era el momento de jugar, entramos a la cancha y el colegio adversario no se veía con trazas de perdedor , pero una vez más dije – Dios está con migo y con nosotros – y cuando empezamos a jugar, a mí no me agradó nada al ver que empezamos con el pie izquierdo, fue muy trágico para mí como empezamos a perder, al parecer el otro colegio tenía muchas ganas de ganarnos, al ver eso me desesperé y comencé a gritarles a los chicos – ánimos chicos no nos vamos a dejar ganar con este colegingo, no vamos a llegar hasta aquí nomás – y aunque perdimos el primer set no nos dimos por vencidos, todos sabíamos que podíamos, además sabíamos que podíamos dar más, quedaba otro set por jugar pero aún seguía siendo muy trágico por que seguían pisándonos los talones. De todas formas hicimos un esfuerzo más y no dejamos que los otros nos pongan un punto más encima, nos rajamos hasta pasarlos, fue tanto nuestro entusiasmo que los pasamos con cinco puntos más, por el momento íbamos empatando, pero no nos quedamos quietos por que quedaba un set más que daría el desempate y daría la victoria al equipo cual sea este. Aún recuerdo ese momento cuando al entrenador se le dio por gritarnos al ver que perdíamos – chicos por favor no se desanimen – les decía yo, en ese momento me puse tan nervioso ya que faltaban alguno puntos para elegir al ganador, no pude controlar mis nervios que comencé a fallar algunos tiros en pleno partido dejando a mi equipo en desventaja y ya casi vulnerable, llegué al extremo que les dejé un punto al otro equipo para que nos ganen, y a nosotros nos faltaba cinco benditos puntos para ganar, el entrenador se enojó tanto que me gritó de una manera especial como para no olvidarme nunca – oye que te pasa ¿no podes hacer algo tan censillo?, ¿por qué te complicas la vida queriendo tirar mate donde no se puede?, no pues si vamos a estar así mejor salíte así no me servís para nada – y me sacó del juego, pero al fin y al cabo la victoria fue increíble, ganamos nosotros, no me quedó mas caso que mirar la victoria de mis compañeros al sentirse parte de ella más que yo, pese a todo ya ye teníamos el pase a las semifinales. Después de lo sucedido solo me sentía tan impotente y sin ánimos de volver a jugar.
El Señor me mostró que había dejado que Amalec prevalezca contra mí, yo no me sentía con ganas de nada, solo me sentía tan triste aquel momento que dije que ya no iba a volver a jugar, por que desde aquel momento me había empezado a sentir tan impotente para jugar, de todos modos el colegio ya había conseguido vencer con migo o sin mi.
Espíritus de depresión entraron en mí esa noche Luego del partido por que no habíamos jugado bien, sino que cada uno había tomado en poco y al único que le interesaba ganar era a mí por que sabía que para mi ya no había otra oportunidad, por que ese era mi último año escolar, pero aún seguía deprimido recordando los gritos del entrenador.
El día de la victoria se acercaba cada día más y dependía de nosotros el jugar y ganar, recuerdo que aquel día de semifinales habían colegios de muy alto nivel económico donde solo estudiaban los riquillos hijitos de papá y mamá. Antes de que nos toque jugar, había un colegio de la serie “A” o sea el Cristo Rey que se hallaba entrenando en ese momento, los chicos y las chicas de aquel colegio habían llegado temprano para poder dar sus últimos toques de entrenamiento, donde demostraban todo lo que sabían hacer. Ellos empezaron a jugar antes de nosotros y recuerdo que en el equipo de las chicas hubo una de ellas que me llamó la atención y la observé detalladamente jugar y si que sabía más que yo, el número de su camiseta casualmente era el seis, el mismo número que me tocó a mí, me quedé tan encantado que no podía dejar verla – que chica tan bonita, por lo visto es cristiana se nota por su forma de portarse- decía entre mí - me pasé todo el partido mirándola jugar, el solo ver que era rubia cautivó mi mente y casi mi corazón (para el lector) a mí siempre me han gustado las rubias son de mayor consideración para mí en especial.
Era ya la hora del juego nos tocaba a nosotros, en ese mismo momento nos trasladamos al otro coliseo donde sería nuestro debut, subimos al auto que trasladaba, yo todo el recorrido me la pasé pensando en aquella rubia y no podía quitármela de la cabeza hasta que llegamos al coliseo. Cuando llegamos nos fuimos directo al camerino, y oí a mis compañeros mientras se cambiaban que decían – el colegio con que nos toca jugar se ve más preparado, no por nada llegaron hasta las semifinales – el colegio con que nos tocaba jugar se llamaba River of life, pero yo no dije nada por que sabía que íbamos a ganar y si perdíamos ya no me interesaba, ya habíamos tenido muchas victorias, perder este partido creo que no me afectaría, lo del entrenador se me quedó grabado en la cabeza hasta entonces, habíamos ganado a todos los colegios con los que nos habíamos enfrentado y este era uno más, y no les tuve miedo. Le entregamos aquel partido a Dios y salimos a la cancha proclamando que la victoria era ya nuestra. Empezamos y como si nada el marcador subió a favor nuestro, estábamos jugando como nunca que parecíamos uno de eso equipos difíciles de ganar, y los otros nos tuvieron miedo perdiendo las esperanzas de ganar, jugaron bien durante el primer set pero el miedo que le provocamos fue tanto que les ganamos con una diferencia de 15 puntos. Al iniciar el segundo set comenzaron a hacer tonterías en la cancha tratando de disimular el miedo que tenían como diciendo – estamos jugando solo por jugar nomás – pateaban la pelota hacia arriba como si fuera fútbol ya sin esperanzas de ganar, y yo al ver las burlas que hacían ofendiéndolos, me partió el alma verlos así perdiendo y siendo los payasos del circo, no había mas caso, no les quedaba de otra perder era ya lógico para ellos, ese fue el partido mas trágico que había visto en todo lo que jugué, al final les ganamos 25 – 9, nosotros habíamos ganado. Me sentí mal por que creo que fui parte de la burla que le hicieron, yo pensaba dentro de mí – hemos salido de la cancha siempre riendo después de haber ganado, pero nunca habíamos sufrido alguna derrota que nos haga salir con el rostro apagado y el resto burlándose de nosotros, pero si pasaba. Yo sabía que perder era parte del juego pero yo no aceptaba que fuera parte de nosotros, ya estábamos en el final, ganar o perder, ambos eran parte del juego. (Mis manos estaban ya cansadas).
Amalec en nuestras vidas representa cuantas veces bajamos las manos y dejamos que el enemigo haga algunos desastres con nosotros, nuestras manos deben estar siempre bien en alto si es que queremos la victoria en cualquier caso donde el Señor nos indicare, si algo nos distrae en la batalla contra Satanás, el riesgo que vamos a correr va a ser mucho mayor.
(19 de Septiembre de 2006)
Este era el día, el gran día cuando teníamos que elegir entre todos, quien era el mejor. Nosotros atábamos entre los favoritos para quedarse con el trofeo, todos estaban a la espera de nuestro triunfo, como campeones de las olimpiadas 2006.
Dentro de mí había un gran miedo, mi mente estaba pensando en otras cosas, e incluso me había olvidado que era el sacerdote de Dios en aquel lugar, mi corazón se había desviado al tenerle rencor a una persona que me había hecho sentir muy mal ese día, solo estaba concentrado en aquello, en mi mente estaban las escenas de ese disgusto y no las podía sacar, no podía pensar en otra cosa, hasta que llegó la hora de tener que ir a jugar, donde en esta ocasión nos tocaba jugar con el colegio “Las Misiones”, en el coliseo Eugenio Verde Ramo, ambos colegios habíamos luchado por estar en el puesto en el que nos encontrábamos, con la visión de llegar hasta el final.
Lo grave para mí fue tener que encontrarme con la chica rubia de la vez pasada, yo no podía creerlo, me sentía tan impotente a ver que no podía controlar mi mente, pensé que estaba pasando por una crisis psicosomática. A ella le tocaba jugar antes que a nosotros y a mi me impresionaba ver como jugaba ella, todo lo de ella me impactaba, por eso la observaba jugar todo el partido si darme cuenta de lo que en realidad estaba pasando con lo presente en mi equipo y en la realidad, creo que había olvidado que nos tocaba jugar a nosotros luego. Me pasé la tarde merando a su equipo, la barra que tenían era impresionante, los chico sobretodo de su colegio tenían un gran potencial, ya habían ganado barios juegos años atrás y siempre se hablaba de ellos cuando se trataba de campeones, por hasta en el periódico el la televisión y en algunos otros medios, estaban presentes. Esa tarde jugaron con el colegio Henry Princes y les ganaron con mucho, ella también jugó y ganó, - claro también el full equipo que tenia no permitiría una falla – incluso jugaron mejor que nosotros. Luego que acabó el juego todos salieron a abrazarlos y a festejar su victoria, todos ellos estaban contentos por que ya eran los campeones de la seria “A”, y luego se elegiría al campeón de la serie “B”, nosotros o el otro colegio, recuerdo que me impresionó ver como los medios de comunicación corrían a entrevistarlos, todos admiraban su gran potencial en la cancha a la hora del juego. Yo me había quedado como enamorado de aquella rubia, Brizza era su nombre que hasta hoy lo recuerdo como una anécdota de mi vida. En aquel momento mis emociones habían quedado atrapadas con solo haberle dado campo a aquello que luego perturbó mi cabeza quitándome el ánimo que tenía al principio de las olimpiadas.
Hasta hoy recuerdo muy bien aquel día de la Final, ella se fue a cambiar a su camerino, mientras todos los de su colegio festejaban la alegría de su gran victoria. Yo al ver a mi colegio que no tenía la gran categoría de ellos me veía bajoneado, ese no el día que estaba esperando.
Mas tarde nos tocaba jugar a nosotros, entonces el entrenador llamó a todos y nos dijo que vayamos al camerino a cambiarnos, ese momento no veía a nadie de mis compañeros alentados a jugar, nadie tenía los ánimos suficientes para darle con todo a ese partido que se venía ya, eso a mi me entristeció demasiado – ni modo – dije en mi mente – si ganamos, bien y si no, ni modo – solo me había quedado con las imágenes de la chica rubia, para mi todo estaba ya perdido, así reaccionó mi mente de un momento para otro. Recordaba cuando fui a hablar con la chica rubia, cuando mis compañeros se burlaron de eso, en realidad nadie se atrevía a hablar con alguien del Cristo Rey, pero a mi me dio igual, solo fui a preguntarle cuanto costaba la mensualidad en su colegio, y de paso felicitarla por haber ganado. El entrenador nos sentó alrededor de él y nos miró a cada uno de nosotros esperando que le demos algún resultado positivo – bueno chicos – dijo – llegó la hora de jugar, ya hemos ganado todos los partidos anteriores, este es uno mas métanse eso en la cabeza, es un partido más, pero el mas importante, así que por favor no se me pongan nerviosos, salgan tranquilos a la cancha, y si los nervios los traicionan séquense las manos con las plantas de sus zapatos para que no les suden las manos, ¿está bien chicos?, hoy tenemos que ganar – miré a mis compañeros y entre ellos había uno que había llegado merado encima, yo lo había visto antes de entrar con una lata de cerveza en la mano, eso me dio mala espina, ya se me ocurría de que jugaríamos el peor partido de nuestras vidas a ese paso. Luego de que el entrenador terminó de hablar con nosotros, salimos a registrarnos para salir a la cancha a la mesa de control, y la cacha estaba ya casi vacía solo quedaban los de mi colegio y los del colegio las Misiones, las barras del Cristo Rey y del Henry Princes ya se habían ido, recuerdo que aquella chica salió del camerino con su amiga Rayssa, ambas del mismo colegio, a paso lento caminaban hacia la puerta de salida y dentro de mi había algo así como “no se vayan”, la vi irse hasta que bajó los escalones y las paredes se interpusieron y mis ojos captaron las últimas imágenes de sus dorados cabellos. Hoy son solo recuerdos en mi mente y nada más, solo el recuerdo como la chica de las olimpiadas de los cabellos dorados.
En cinco minutos comenzaba nuestro partido con el colegio Las Misiones, en realidad tenía el ánimos bajo para poder jugar. El entrenador nos reunió por última vez, y con las ganas que tenía llegué de último al circulo que formaron para reunirse, y el entrenador en esta ocasión le pidió a otro que orara de tal forma que me sentí desechado, yo mismo lo había buscado, sentía que lo tenía merecido. El reclamo de parte de Dios vino a mí, por que sabíamos que la lucha dependía de cómo estaba yo, incluso de ánimos.
Sonó el pito del arbitro, ya era el momento de jugar, era nuestro primer set de la etapa inicial, no empezamos tan bien, en nuestro primer tiro fallamos y fue el primer tiro en contra un punto en contra, todos estábamos muy asustados de alguna manera, era muy notorio que temíamos fallar cualquier momento otra vez, en seguida con un mate del otro equipo obtuvimos el segundo punto en contra, nos las pasamos haciendo tonterías y burlándonos de nosotros mismos, los gritos se dieron a relucir en nosotros porque nadie estaba jugando bien, seguíamos jugando y las chicas de nuestra barra nos apoyaban diciendo: - vamos chico ustedes pueden - , estábamos pasando por un momento trágico, el marcado iba ya cinco a cero, teníamos que empatar como sea, me daba rabia ver como íbamos perdiendo en momentos depuse logramos acertar tres tiros que ya eran tres punto a nuestro favor, pero los otros ya iban ganándonos 9-3, cada punto en contra era como si me traspasaran con una espada.
En minutos seguidos el marcador apuntaba 14-9, seguíamos perdiendo de igual forma, estaba tan desesperado no quería verme derrotado, pero el marcador seguía y dale otra vez, cada momento perdíamos las esperanzas, el marcador subía a favor de ellos 23-14, 23-15, 24-17, y finalmente 25-17, el que llega a 25 gana el set, nosotros habíamos perdido el primer set y fue muy horrible sentir esa trago amargo a derrota. Estaba muy deprimido y sin alientos de jugar ya, y mas que todo me sentía enojado con migo mismo por que no podía controlar mi mente, y así con mucha tristeza no podía continuar el partido, en ese momento creí que ese no era el día que debíamos haber escogido para jugar, hasta creí en la mala suerte, de cualquier forma el día de la victoria era ese día, ese mismo instante.
En diez minutos comenzó el segundo set, en particular ya no tenía esperanzas, para mi era ya un partido perdido, en el segundo set aquel colegio comenzó anotando tres puntos a su favor en un instante. – Bueno es solo el principio – pensé – quizá las cosas cambien de un momento para otro- es lo que tenía en mente. No me preocupé al principio y yo mismo de daba ánimos, aunque estaba muy angustiado – si, si, Dios podemos epatar este partido, por favor Señor – realmente ese momento se apoderó de mi, estaba viviendo una de las derrotas más grandes de mi vida en el momento más importante de mi vida, tal fue el caso que las lágrimas que caían de mis ojos no las podía contener ni disimularlas, - amigos porfis, hagan un pequeño esfuerzo más, no nos dejemos vencer, hasta hoy hemos ganado todos los anteriores partidos, hemos venido siendo los campeones recuerden, si queremos podemos más – era lo que les decía en ese momento. Aquel intento fue muy inútil todos ya lo tenían por perdido y con mucho, el equipo contrario ya habían tomado el control total del asunto, nos ganaban ya 20 a 9, todos se habían resignado a perder, pero nadie sabía lo que eso significaba para mí, aún tenia las ilusiones de que salgamos campeones, creía que cualquier momento podíamos sorprender a todos, que podía suceder algún milagro y ganemos, pero el tiempo avanzó y mis ilusiones cayeron poco a poco, a paso lento vi la derrota total de mi equipo…íbamos 24-9, tic tak, tic tak, tic tak… uno de mis compañero se tropezó cayéndose perdiendo la vista del balón, ese error se convirtió en la falta que nos mandó a la derrota visible, trinnnnnn el silbato del arbitro sonó…el marcador había subido 25-9, yo me quedé estático por un momento, miré a todos lados de boca abierta, a mis compañeros meneando la cabeza de forma negativa, y por otro lado la barra del otro equipo entrando a la cancha a abrazar a sus felices ganadores, me quedé como si haya sufrido un shop, sin pestañear ni moverme empecé a llorar, no podía contenerme, miraba alrededor como se reían de nosotros al vernos derrotados. Yo sabía que era salir del campo de juego con una sonrisa, y con la frente en alto después de haber ganado un partido, pero nunca había experimentado salir del campo de juego luego de haber sufrido una derrota. Alrededor miré el semblante caído de mis compañeros y el del entrenador, no me podía aguantar, no sabía donde esconderme, mis ojos tenían muchas lágrimas de tristeza, salí casi llorando con el rostro decaído y con un recuerdo no muy agradable.
Cada cual se fue a su casa, pero nos acompañamos hasta encontrar en que irnos. En una equina fuera del coliseo nos detuvimos un rato, y yo me acordaba de las burlas que hacíamos contra los colegios que perdían, y esta vez nos tocaba salir a nosotros con la cabeza agachada. Vimos salir al entrenador luego con un rostro de decepcionado por el partido que jugamos, entró a un punto de llamadas y los demás chicos se fueron a sus casas, me quedé solo ya agarré la línea que me llevaba a mi casa.
Llegué a mi casa muy deprimido luego de lo que pasó aquel día, y reclamándole a Dios, por que había dejado que eso pasara, yo tenía en mente que Dios me había prometido todo, incluido ganar aquel juego, estaba muy furioso y atrevido le reclamaba a Dios - ¿Por qué no perdimos otros partidos ya ganamos este?, hubiera sido preferible perder otros partidos pero este no!!!!!¿Por qué Señor este era el más importante?, ¿Por qué?, estaba ya acostado en mi cama cuando el Señor me respondió – Rember tu sabías que la victoria era tuya, ¿Por qué bajaste las manos tu?, la causa por la que perdieron empezó cuanto tomaste en poco ser el sacerdote de Dios y dejaste que tu corazón se distraiga con sentimientos ajenos, Rember la victoria te siguió todo el tiempo hasta que tú la abandonaste, como pasó en la batalla contra Amalec, la victoria estaba en tus manos, dependía de vos como manejarla y mantener tu puesto. La razón fue sencilla “tu bajaste las manos pequeño”.
Creo que no me había dado cuenta que en la batalla uno tiene que estar atento a las asechanzas del enemigo, sino él prevalece como lo hizo Amalec por un momento. Y si nos distraemos con cualquier cosa como lo hice yo pensando en otras cosas, nuestro ejército se debilita (Como pasó con mi equipo).
Espero que esto te haya enseñado algo, esta te voy a decir que cuando le damos lugar a otras cosas en nuestra vida, el enemigo prevalece contra nosotros, y puedes salir con daños y derrotas, o a lo mejor puedas ganarlas, levanta tus manos bien altas simbolizando siempre tu victoria poderosa en Jesús en donde te encuentres, por que tu eres el sacerdote de Dios a donde vayas, ya sea en el colegio, en la universidad, en el trabajo, o en donde tu te encuentres, y te sugiero algo pero no lo olvides: tienes que estar atento a lo que te dice Dios, muchas veces son cosas invisibles, no te dejes manejar por lo visible por que pasará y si sigues eso tendrás consecuencias o resultados que no te durarán mucho, no dejes que tus manos se debiliten por eso.
Bueno ahora que pasó ya un buen tiempo, veo lo que Dios me enseño al ver que todas las disciplinas, todas excepto nosotros fútbol, básquet, natación, atletismo, futsal, y atletismo, obtuvieron el primer lugar y nosotros el segundo, ¿Por qué sería no?, eso trajo una enseñanza a mi vida, que no debo dejar que las cosas de Dios se apaguen en mí a causa de mis emociones, por que puedo perder algo que quizá nunca mas pueda volver a obtenerlo, así como me sucedió a mi.
|
|
Tabla de Ganadores 2006
|
|
|
1
2
|
Serie “A”
Cristo Rey
Hennry Princes
|
7500
7000
|
1
2
|
Serie “B”
Sinaí
Ana Bautista
|
8000
6800
|
|
|
Sinaí Campeón
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
|